Eduardo Salazar trabajaba como médico anastesista en México, sobrecargado
de trabajo y lleno de deudas. Fue después que comenzó a trabajar como
Distribuidor de Herbalife que conoció a su esposa, Delisa, nacida en República
Dominicana. Juntos calificaron al Club del Chairman en el año 2000
como los primeros latinoamericanos en alcanzar ese galardón. Disfrutaba
de su tiempo libre entre sus espléndidas casas en la ciudad de
México y Acapulco en compañía de sus dos hijos y
su hermano. Fallecido a temprana edad Eduardo Salazar dejó como uno de
sus mas valiosos legados su serie de audios que han sido escuchados por
miles de distribuidores de habla hispana en todo el mundo.